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Balas
de fogueo

Memorias de un policía con memoria

Balas de fogueo es la autobiografía de un comisario de policía que entró en “la secreta” en 1970 y se jubiló en 2013. Pero es más que una autobiografía: es un fragmento peculiar y fascinante de la reciente historia de España, que todos deberíamos conocer.

Las diez balas

Primera bala (1950-1970): O cineasta o policía. Donde se habla de la niñez y adolescencia del escurialense Félix Alonso y de las razones que lo empujan a hacerse inspector de policía, compartiendo promoción con Billy El Niño.

Segunda bala (1970-1978): Encima, espía. Donde Félix transita por Barcelona, oscila entre Sarriá y Hospitalet, le matan a un compañero, convive con Vilá Reyes, entra en la Universidad, e incluso se casa.

Tercera bala (1978-1981) De Rosa Sensat a Santa Joaquina de Vedruna Donde Félix y su familia regresan a San Lorenzo, él trabaja en la DGS conspirando y poniendo los cimientos de la Policía Científica, y nace la Unión Sindical de la Policía, todavía en pleno franquismo.

Cuarta bala (Febrero- Diciembre de 1982).  Al lío.-  Donde Félix, y todos los demás españoles, vivimos un año crucial, marcado por el 23-F de Tejero y la victoria de Felipe González. Aparece por aquí un Villarejo jovencísimo.

Quinta bala (Enero de 1983 – Marzo de 1989). Buena puntería Donde se habla de ETA y de los GAL, Félix conoce a Colo, con el que trabaja en el Gobierno Civil de Madrid, y se convierte en comisario con 40 años.

Sexta bala (Enero 1989 – Octubre 1990). – La boutique del delito Donde Félix ejerce de comisario jefe en Moncloa-Universidad y le suceden cosas dignas de ser narradas.

Séptima bala (Enero de 1991 – Diciembre de 1993)- Excentricidades y heterodoxias. Donde Félix empieza ejerciendo de comisario jefe de Mediodía y termina jugado al golf, entreverado de otros muchos sucesos.

Octava bala (1993-1997) Expediente 65/97   – Donde Félix recala al frente de la comisaría de Usera-Villaverde y ahí ocurre de todo, incluso que se enfrenta con Manuela Carmena, que negocia con un patriarca gitano, que le ensalzan las asociaciones de vecinos, que come con Billy El Niño y que lo expedientan por cumplir con su deber.

Novena bala (Enero de 1997 – octubre 1998) No paran – Donde Félix ejerce de comisario jefe de Pozuelo, tiene problemas con sus subordinados y con sus jefes, se niega a ir a misa y lo vuelven a mandar a jugar al golf.

Décima bala (1998 -2013) – Quince años, que se dice pronto– Donde Félix ocupa sus últimos años de servicio en una comisaría absurda, donde llena el tiempo estudiando latín, descubriendo a Galdós y ejerciendo de guía turístico para damas de alto copete, donde observa con asombro que la llegada de Zapatero al gobierno no resuelve los problemas de la policía, donde se le muere su amigo del alma y donde, al jubilarse, le regalan una corbata con la bandera nacional y le niegan el nombramiento de Comisario Honorífico

Los autores

Félix Alonso Soria (San Lorenzo de El Escorial, 1949), ingresó en el Cuerpo General de la Policía -conocida entonces como “la secreta”- en 1970 y se jubiló en 2013 con el rango de Comisario Principal del Cuerpo Nacional de Policía, el más alto que puede alcanzarse en las fuerzas policiales de nuestro país….

El libro ha sido escrito y compuesto por el escritor y periodista Juan Torres (Madrid, 1954), tras horas de conversación con el protagonista, con quien comparte mucha amistad y algunas vivencias….

El libro

Félix Alonso Soria (San Lorenzo de El Escorial, 1949), ingresó en el Cuerpo General de la Policía -conocida entonces como “la secreta”- en 1970 y se jubiló en 2013 con el rango de Comisario Principal del Cuerpo Nacional de Policía, el más alto que puede alcanzarse en las fuerzas policiales de nuestro país.

Aunque empezó su carrera en Barcelona, enredado en asuntos tan sonados como el caso Vilá Reyes o la muerte de Puig Antich, Alonso,  casi coincidiendo con el fin del franquismo, se instaló en Madrid, donde desarrolló una actividad poliédrica y frenética: participante de los primeros balbuceos de la policía científica española, ávido consumidor de cultura bajo cualquier formato -fotografía, cine, teatro, libros-, fue al mismo tiempo impulsor y cofundador del primer sindicato democrático de la policía (la USP), en compañía de otros míticos nombres del momento como Modesto García, Mariano Baniandrés o Miguel Ángel  Fernández-Chico.

Compañero de promoción de Antonio González Pacheco -más conocido como Billy El Niño- y confrontado a José Manuel Villarejo en la actividad sindical y policial ligada al 23F, -donde ambos jugaron un papel tan polarizado como oculto-, Félix Alonso fue un estrecho colaborador de José María Rodríguez Colorado, el hombre que, desde la Dirección General de la Policía en los últimos años de la presidencia de Felipe González, impulsó la llegada de una nueva generación de comisarios comprometidos con la democracia.

Estuvo al frente de las comisarías de Moncloa-Universidad, Usera-Villaverde y Pozuelo, antes de recalar en la Comisaría Especial del Tribunal de Cuentas y ocupar sus últimos años de actividad como Comisario-Jefe de la Zona 1 de la Jefatura Superior de Madrid.

Jubilado en abril de 2013, sus superiores le regalaron una corbata con los colores de la bandera de España y le negaron el nombramiento de Comisario Honorario, que, como él dice, “se le concede a todo el mundo porque es gratis”.

Protagonista del expediente 65/97, Félix Alonso es el único comisario de policía expedientado en democracia. El caso fue sonado y llegó a los tribunales, donde, varios años después, los jueces le dieron la razón.

Por decirlo con sus propias palabras, Alonso ha sido “el Thoreau de la policía”.

Sobre estas bases, Balas de fogueo son las memorias de este “policía con memoria”, en las que, a través de diez capítulos fulgurantes, el comisario jubilado que las ha visto de todos los colores repasa la historia de los últimos cincuenta años de España desde una peculiar perspectiva de microhistoria policial, por cuyas páginas desfilan funcionarios y políticos, sindicalistas y activistas del movimiento ciudadano, amigos muertos y enemigos vivos.

El libro ha sido escrito y compuesto por el escritor y periodista Juan Torres (Madrid, 1954), tras horas de conversación con el protagonista, con quien comparte mucha amistad y algunas vivencias.

Durante la ideación y composición del libro, Torres, -autor de una obra creativa propia y variada, pero que ha ejercido en muchas ocasiones como gosthtwriter o negro en la decimoséptima acepción del diccionario de la RAE- tuvo en su cabeza dos modelos: Juan Belmonte, matador de toros, libro de memorias del torero, firmado por Manuel Chaves Nogales, y Open, memorias de un tenista, firmado por André Agassi, pero escrito por el Premio Pulitzer y amigo del biografiado J. R. Moehringer.

Balas de fogueo bebe de ambos modelos para ofrecer su propia propuesta.

Madrid, noviembre de 2022.

Disponibilidad en preventa

Dónde adquirirlo

Puedes comprar el libro en la plataforma de la Editorial Distrito 93

Donde comprar el libro

En San Lorenzo
de El Escorial

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"Balas de fogueo", imprescindible, revelador, no puedes dejar de leerlo...

Memorias de un polícía con memoria

FÉLIX ALONSO  y JUAN TORRES